Nuevamente me conmueven tus palabras y no es para menos. No has dejado de sufrir y te sientes culpable. Cada letra refleja el dolor que sientes ante la impotencia de no poder resolver todos los problemas que te rodean y que te están quitando la vida, poco a poco. Es como leer el guión de un drama que no termina, que todos saben el final y se niegan a aceptarlo. Pero, no es una película, ni una novela, por lo tanto, tú puedes cambiar el último capítulo. Cuando de bienestar se trata, no te puedes dar por vencida, tienes que seguir intentando opciones hasta que salgas de la situación por completo.
Agradezco tu sinceridad, que compartas lo que siente tu corazón, y que hayas aceptado leer mi respuesta. Sin embargo, no eres una escoria y no fuiste creada para sentirte miserable. Al contrario, eres como una flor que crece entre espinas y abrojos, y que intenta subsistir, pero a la vez se autodestruye. Te estás presionando más de lo debido.
Quisiera pensar que todo lo que dices es fantasía, que nada de eso ha pasado. Que estoy leyendo la novela de una buena guionista. Porque no se puede llegar a padecer tanto sin razón aparente.
Sin embargo, no hay mucho que decir, pero sí de hacer, de actuar y tomar una decisión contundente. Primeramente has una lista de tus virtudes, cualidades y fortalezas. Te ayudaré con algunas de las que he visto en tus escritos: eres sincera, excelente escritora e inteligente. Debes tener muchas más, pero no te conozco lo suficiente. Quizás tus amigos y tu familia pueda ayudarte a enumerarlas. Luego, identificas tus debilidades. Ciertamente, no se puede cambiar todo, así que establece prioridades. Trabaja con el autoestima y el autoconcepto. Una vez comiences a valorarte todo lo demás caerá en su lugar.
Cada una de las cadenas que te atan, son adicciones que no puedes cambiar tu sola. El uso de pastillas, alcohol, el sexo desmedido no llenarán ese vacío del que hablas. Comer y vomitar, o dejar de comer son trastornos alimentarios que también conoces. Una de las alternativas que no sé si puedas explorar es internarte en una clínica, hospital o lugar que trabajen con todas esas situaciones. Alejarte por un tiempo de todo lo que te impulse o lleva a esas conductas te hará bien.
Tus vivencias y el talento que tienes para escribir definitivamente ayudarían a muchas personas, si te propones comenzar la transformación. Hay que trabajar holísticamente: físico, emocional y espiritualmente. No existe otra forma de llenar el vacío. El amor es maravilloso cuando lo compartimos con alguien que nos valora. No te conformes con estar en el segundo lugar, mereces ser la reina de la vida de un hombre de verdad. Uno que te apoye, que te impulse a lograr tus sueños. No que te utilice como un objeto sexual, porque eres mucho más.
Busca un reto que le dé sentido a tu vida. Escribir un libro sobre esos temas podría ser un buen desafío. Pero tienes que sanar porque nadie puede dar lo que no tiene.
Fuiste creada con un propósito especial, pero todos de una forma u otra pasamos por situaciones, problemas y enfrentamos gigantes que quieren desviarnos del destino que Dios ha propuesto para nosotros. Sé que muchas personas se pueden sentir identicadas con tu situación, porque en alguna ocasión se han mirado en el espejo y no les agrada lo que ven. Todos hemos vivido una desilusión amorosa que nos ha llevado a llorar y sufrir. Cada uno enfrenta sus problemas de formas distintas. Algunos se detienen, otros son marcados tan negativamente que piensan que no pueden salir de ese círculo vicioso.
No puedo evitar preguntarte, ¿has visto una flor secarse? Sus petalos y hojas caen, su tallo se debilita y poco a poco parece que muere. Asimismo nos pasa cuando nos lastimamos y dejamos que otros nos utilicen. Sin embargo, el agua, el abono y una buena poda puede hacer a esa flor reverdecer. Hay un jardinero, que nos plantó en el jardín de la vida, que nos ve y quiere darnos de su agua y su abono. No puedo evitar decirte que hables con Dios y le pidas que te ayude. Él es el único que puede llenar ese vacío del que hablas. Existen libros de personas que han salido de situaciones complicadas que te pueden ayudar a establecer un plan de acción. La autora Joyce Meyer tiene muchos textos que son muy útiles en situaciones como la tuya.
Me niego a aceptar que el dolor se puede cubrir con dolor. Si supieras lo que se siente cuando uno se libera del sufrimiento y busca la alegría, aún en las pequeñeces del día a día. Si pudieras imaginar lo feliz que serás si decides enfrentar, de una vez y por todas, las adicciones y obsesiones que te quieren destrozar, que te dejan sin aliento y te sumergen en esa fuerte depresión.
Eres una niña, a penas comienzas a vivir, te falta mucho por disfrutar. Insisto, no te des por vencida, ¡mereces vivir y ser feliz! Quiero reiterarte que no estás sola, no te imaginas la cantidad de personas que me han escrito preocupados por tu situación. Ahora bien, la decisión está en tus manos. Tú y solamente tú puedes decidir cambiar el rumbo de una historia de terror y convertirla en una de esperanza y motivación.
Nota de la editora: Esta es la segunda respuesta a una carta abierta de Ariadna Miranda. Hoy me atrevo a mencionar su nombre porque ella contestó mi primera carta abierta en los comentarios. Es una joven a la que no conozco, pero deseo de corazón que pueda salir de todo lo que la destruye.






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